Desde el pasado mes de julio el denominado cuerno de África copó las informaciones de los medios de comunicación debido al grave estado de hambruna en el que se ven inmersos sus habitantes. Alarmas de todo el mundo saltaban y parecía comenzar la concienciación sobre la situación que viven países como Somalia, Etiopía o Kenia. Apenas cuatro meses después las alarmas vuelven a dispararse: el número de hambrientos aumentará en el 2012, pasando de 13,5 a 15 millones de personas que padecen la malnutrición y el riesgo de muerte por hambre.
La previsión de lluvias escasas, considerada ya la mayor sequía de las últimas seis décadas, sumadas al conflicto somalí, a la falta de inversión en desarrollo agrícola de estas regiones más el aumento del precio de los alimentos han provocado que en lo que va de año haya aumentado el volumen de personas en riesgo de muerte por hambruna en las regiones africanas, según comenta a el diario El Mundo la responsable de Relaciones con las Cortes y la Unión Europea de Intermón Oxfam, Emilia Sánchez, quien ha pasado algunos meses en el campo de refugiados más grande del mundo de Dadaab (Kenia).
Además, Emilia tiene claro que "no se está actuando con toda la rapidez y contundencia que hace falta. Llevábamos desde los años ochenta reclamando un sistema de alerta temprana --para prevenir las hambrunas-- y aqú ha funcionado perfectamente, porque desde finales de 2010 sabíamos lo queiba a pasar. Sin embargo, la Comunidad Internacional y los donantes lo ignoraron", ha denunciado. A lo que alega que “no se está actuando con toda la contundencia y rapidez que hace falta por parte de los gobiernos”.

Además, Emilia tiene claro que "no se está actuando con toda la rapidez y contundencia que hace falta. Llevábamos desde los años ochenta reclamando un sistema de alerta temprana --para prevenir las hambrunas-- y aqú ha funcionado perfectamente, porque desde finales de 2010 sabíamos lo queiba a pasar. Sin embargo, la Comunidad Internacional y los donantes lo ignoraron", ha denunciado. A lo que alega que “no se está actuando con toda la contundencia y rapidez que hace falta por parte de los gobiernos”.
La misma opinión parecen tener los investigadores de Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que han realizado el informe que se hacía ayer público en Roma sobre hambre en el mundo en el que advierten que la volatilidad y los precios elevados de los alimentos provocarán que tanto los pequeños agricultores como los consumidores pobres sean cada vez más vulnerables a la pobreza, al tiempo que las variaciones de precios a corto plazo tienen consecuencias a largo plazo en el desarrollo, según el informe.
Y es que según la FAO, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de reducir a la mitad el número de hambrientos no solo no se han alcanzado, sino que además, aunque se alcanzasen para 2015, en los países en desarrollo seguirían habiendo unos 600 millones de personas subnutridas, situación que los autores del estudio han calificado de “inaceptable”. Y por ello, consideran que “toda la comunidad internacional deben actuar ya y hacerlo de forma enérgica para erradicar la inseguridad alimentaria del planeta”.
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