La crisis
sigue haciendo de las suyas. Cada vez más personas se agolpan en las filas de
la oficina del INEM, cada vez más familias tiene dificultades más grandes para
llegar a fin de mes o algo tan básico como poner un plato de comida en la mesa.
Ante esto, des
el pasado mes de julio la Gran Asociación de Beneficencia de Valencia ayuda a
más de una decenas de familias afectadas por la crisis y cuya situación es
límite, a través del programa de ayudas a víctimas de la actual coyuntura económica.
El lema ‘Apadrina una familia’ no necesita de más explicaciones, pues habla por
sí solo. “Tenemos más de 80 expedientes a la espera de un padrino”, comenta
Fernando Musoles, presidente de la Gran Asociación a el diario El Mundo.
Musoles garantiza
además a este diario la total transparencia tanto en la selección de las
familias que tienen acceso al programa, como en la gestión de ayudas, que de
manera íntegra llegan a quiénes lo necesitan.
De momento
las ayudas provienen en su mayoría de empresas, aunque hay algún que otro
particular que colabora con aportaciones mensuales de la cantidad que desee. Tales
ayudas no se entregan en mano, ya que como informan de esta entidad a El Mundo,
“preferimos gastarnos los 300 euros en aquello que nos pidan, ya sea en pagar
unos recibos o en comprar un electrodoméstico, que entregarlo en metálico. De
este modo, si un padrino nos preguntara, podemos justificar exactamente en qué se ha invertido su dinero”.
Además, los
donantes tienen libertad para escoger a quienes apadrinar, ya que muchos de los
expedientes – salvaguardando la confidencialidad de cada caso— se pueden
consultar a través de la página web de la Gran Asociación.

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